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La autoridad

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En la película de Billy Wilder; "Uno, dos, tres" (1961), una comedia divertida, hay una escena en la que un empresario americano situado en el Berlín occidental está molesto porque cada vez que pasa por las oficinas los empleados se ponen en píe, y llama a su ayudante alemán y le dice algo como; - no saben los trabajadores que ya estamos en otro régimen y no tienen porqué levantarse cada vez que paso, y le contesta el empleado, - eso es lo malo, si antes les hubieran dicho que no se levantasen hubieran hecho caso y no se levantarían, pero como ahora hacen lo que quieren, lo que quieren es levantarse. Es una broma, pero a veces en el mundo real se mina el respeto a las normas y luego hay sorpresa si las personas hacen lo quieren, incluido seguir las normas anteriores. Aunque suele ocurrir que quienes quieren relajar las normas suelen llevar mal que haya quienes quieran seguir siguiéndolas. Pero si no hay que seguir las normas, tampoco habrá que seguir la norma que dice q...
El anticristo de Nietzsche (Der Antichrist, Fluch auf das Christentum, 1888) empieza diciendo; «¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo. ¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad. ¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia. No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra: no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de moralina). Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer. ¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo. .../...» Parece que Nietzsche había llegado a las últimas consecuencias de la no-creencia en Dios; Dios había muerto. Si sólo somos una fuerza vital, si no existe la trascendencia, cual...

RECORDANDO A SOLZHENITSYN

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 vocar la figura titánica de Alexander Solzhenitsyn nos obliga a desprendernos de las categorías ínfimas con que nuestra época suele encasillar a los hombres. Solzhenitsyn no fue sólo un escritor, mucho menos un ideólogo; Solzhenitsyn fue un profeta en la acepción bíblica de la palabra, un «peregrino de las estrellas» -como él gustaba a sí mismo llamarse-que clamaba contra el eclipse moral del mundo; y el mundo, naturalmente, no lo conoció. Pero nadie como él supo mostrarnos los horrores de la conciencia humana privada de su dimensión divina; no sólo los horrores del comunismo, que padeció en sus propias carnes, sino también los horrores de un Occidente que se ha infligido la más pavorosa de las mutilaciones, que es la renuncia al espíritu , en su búsqueda insaciable de bienestar y en su exaltación de una libertad sin más cortapisas que las estrictamente legales. «He pasado toda mi vida bajo un régimen comunista y puedo asegurarles que una sociedad que carece de una escala legal ob...